Bajo La Llera (I)
Publciado por Pablo Solares - 15/01/09 a las 03:01:20 amEl pequeño macizo calcáreo de La Llera, ubicado en el concejo asturiano de Llanes, se sitúa muy próximo al litoral cantábrico y tiene una escasa altitud media (entre los 50 y los 100 m.s.n.m.), lo que no ha sido obstáculo para que forme un interesante karst con numerosas cavidades, siendo probablemente el karst más importante de toda la franja litoral de Asturias.
Los primeros estudios y referencias bibliográficas sobre las cavidades de La Llera tenemos que buscarlos en la obra de algunos grandes prehistoriadores de comienzos del s. XX, como Hugo Obermaier, el abate Henri Breuil, Herminio Alcalde del Río y, sobre todo, Ricardo Duque de Estrada, Conde de la Vega del Sella, que en estas cuevas (y otras próximas) descubrió y describió por vez primera la cultura epipaleolítica que dio en bautizar como œasturiense. Se trata de cuevas como Cuetu la Mina, Trescalabres, Arnero, Bricia, Jonfría, Pradón, Quintanal, Tebellín, etc. alguna de ellas con muestras de arte parietal paleolítico (tanto pinturas como grabados) y cuya estratigrafía comprende desde el musteriense hasta el neolítico. En época reciente se han realizado también interesantes descubrimientos de tipo paleontológico (en Joulagua, por ejemplo).
Las numerosas e importantes citas a cavidades de este macizo por parte de aquellos pioneros del estudio de la prehistoria asturiana, guió los pasos de los espeleólogos desde comienzos del último tercio del s. XX hasta la actualidad, habiendo desarrollado trabajos de exploración y topografía en este karst de La Llera clubes como G.E. Polifemo, A.D.J. Glayos, G.E. Castrillón, S.E. Hades, C.A.D.E., S.E.B. Escar, y probablemente varios más.
Hasta el momento las principales cavidades conocidas en el macizo son:
- Sistema Joulagua – Torca las Matas, que con 4.700 m. de desarrollo topografiado es la mayor red subterránea de La Llera. Ha sido formado por el ríu Calabres, que se sume al suroeste del macizo y que discurre de forma hipógea por el interior del sistema. La red cuenta con varias bocas y distintos niveles de galerías a distintas cotas. El ríu Calabres resurge al noreste del macizo por la Cueva™l Molín, en cuyas cercanías tributa al mar en El Vau (o ría de Niembru).
- Cueva™l Pradón, que con 3.105 m. topografiados en la actualidad es la segunda gran cavidad de La Llera. Su génesis está relacionada con el cauce estacional que discurre por la depresión endorréica de Valmori, al sur del macizo, aunque hoy día todo este área ha resultado muy alterada con la construcción de la Autovía del Cantábrico (la cual de hecho discurre sobre la Cueva™l Pradón y también sobre el Sistema Joulagua).
- Cueva Jonfría, con 1.002 m. de desarrollo proyectado. Esta cavidad constituye un enrejado de galerías de pequeña sección en su mayor parte, aunque con alguna galería más amplia. No cuenta con curso activo, pero cerca de su boca se localiza el manantial de Jonfría, por donde resurgen las aguas que circulan por el Pradón, y donde, según la tradición y los poemas apegados al terruño de Celso Amieva, moran las xanas, devanando cadexos de jilu d™oru [devanando ovillos de hilo de oro].
Además de éstas, existen en este macizo un gran número de otras cavidades de menor desarrollo, que suman en total alrededor de 15 km de galerías y conductos explorados en toda La Llera, cuya superficie paradójicamente no llega a los 5 km².
Hermosas formaciones estalagmíticas en la Cueva Jonfría
Curioso falso suelo estalagmítico, también en la Cueva Jonfría, testigo de los sucesivos procesos de sedimentación y de reactivación hídrica que nos hablan de la compleja historia geológica sufrida por el karst de La Llera.
Esta especie de araña es uno de los moradores típicos de las zonas de entrada de las cavidades del macizo de La Llera.
Cueva Cayuela, Cantabria
Publciado por Pablo Solares - 02/01/09 a las 03:01:47 amEl último fin de semana de noviembre, y tras solicitar los permisos oportunos, cuatro espeleólogos del club Escar (J. Avelino Alonso-Tejón, María Herrera, Nacho Montero y un servidor) nos desplazamos hasta Cantabria para realizar la travesía de Torca Tonio a Cueva Cayuela. Nuestra primera intención era visitar el sábado las grandes galerías inferiores de Cayuela, para el domingo realizar la travesía, a la que I. Ortiz en su œGrandes Travesías. 40 Integrales Españolas le otorga 1.915 m. de desarrollo y 400 m. de desnivel, y a la que los cuatro integrantes de esta pequeña aventura le teníamos muchas ganas. Mencionar que la espeleometría del sistema alcanza los 9.624 m. de desarrollo, con -493 m. de desnivel, según topografía levantada por clubes de espeleo franceses.
Sin embargo cuando nos reunimos el sábado por la mañana en Arredondo la meteorología no acompañaba en absoluto, y el caudal de los ríos por la zona era importante. Decidimos pues echar una ojeada a alguna de las surgencias de la zona, para evaluar el estado de los caudales subterráneos. El resultado fue el previsible, Cueva Cubera (surgencia de la red de Coventosa) echaba agua como nunca, y la cascada del nacimiento del Asón parecía querer recordarme algunas de las grandes cascadas que vi en Reunión. Previendo que lo de la travesía se iba a complicar nos fuimos, como teníamos previsto, a Cueva Cayuela, a cuya boca llegamos pasado el mediodía tras una aproximación pasada por agua en la que nos despistamos un tanto.
Tras reponer fuerzas en la magnífica galería de entrada de Cayuela y organizar material y sacas, nos internamos en la cavidad. La amplia galería descendente de entrada, preludio de lo que íbamos a encontrarnos dentro, nos conduce a un largo pasamanos por la izquierda sobre un desfondamiento de la galería o cañón, por cuyo fondo rugía un río que no llegábamos a vislumbrar. Superado el pasamanos la galería prosigue del otro lado con quiebros y pequeñas trepadas, llegando al cabo a un punto donde una galería superior (galería del boulevard) nos aporta caudal por la izquierda a través de una hermosa colada de calcita. Junto a la pequeña cascada pende una cuerda fija para ascender hasta esta galería, ruta habitual de salida al realizar la integral Tonio-Cayuela. Desde aquí la galería continúa en descenso, y no mucho más allá encontramos un nuevo desvío por la izquierda, esta vez descendiendo por una pequeña rampa. Decidimos por el momento seguir por la galería más amplia que continúa de frente, la red oeste, que visitamos tranquilamente, tirando fotos y parando a menudo.
Visitada la red oeste volvemos al desvío mencionado en último lugar, que a través de meandros de dimensiones modestas pero cómodos en general, nos conduce a un tramo de fáciles gateras por las que aportamos a una sala de grandes dimensiones y que supone un nudo donde convergen distintas galerías. Tras trepar un fuerte desnivel alcanzamos con ayuda de una cuerda fija una amplia galería que prosigue con rumbo sur y que nos lleva a otra amplia sala-galería por cuya parte baja se abre un meandro desfondado de escaso ancho (lo cruzamos de un salto) pero en cuyas profundidades ruge furiosa el agua, imponiendo respeto y obligándonos a detenernos a comtemplar su salvaje hermosura. Poco más allá, en una nueva galería, nos encontramos pendiendo del techo unas curiosas y poco habituales formaciones a modo de grandes espadones, las estalactitas denominadas œhojas de sierra, planas y formadas a favor de las corrientes de aire, que también nos œobligan a detenernos y sacar las fotos de rigor.
Superado otro caos de bloques ascendente, que finaliza en una cuerda fija que nos ayuda a superar un resalte delicado, alcanzamos la famosa sala Olivier Guillaume, con unas ciclópeas y apabullante dimensiones de 302 m. de longitud por 65-115 m. de anchura y una superficie proyectada de 26.800 m². Esta impresionante sala se nos presenta como un gran caos de bloques en continuo ascenso, rodeados de una oscuridad y vacío que nuestros carbureros a duras penas rasgan; es en esta sala donde converge con la red de Cayuela la vía vertical que se inicia en Torca Tonio. Comemos en la sala O. Guillaume y descansamos un rato antes de emprender el regreso, que en este caso efectuamos no por los meandros inferiores, sino por la galería del boulevard situada a un nivel superior y que mediante un rápel de 15 m. nos deja de nuevo en galería principal de la red oeste. Traspuesto el pasamanos del cañón oeste y la galería de entrada, alcanzamos la boca de Cayuela después de más de 9 horas bajo tierra.
Afuera, ya de noche, seguía lloviendo con fuerza, en consonancia con lo que habíamos observado dentro de la cueva, la cual estaba muy activa, con numerosos arroyos por todas las galerías y con la mayor parte de las chimeneas aportando caudal. Concluímos que no era la mejor ocasión para realizar la travesía, y finalmente el domingo optamos por realizar otra actividad. La travesía seguirá ahí, y siempre se podrá volver. Sin embargo, y aún así, la cueva nos dejó muy satisfechos, y sin duda es una visita altamente recomendable. La cueva está muy trillada por culpa de la visita deportiva para realizar la travesía, y aunque el estado de conservación no parece ser del todo malo, son numerosas las descarburadas realizadas de forma indiscriminada en el suelo de la cueva y las flechas y balizas pintadas.

Cascada del Nacimiento del Asón
En la boca de Cueva Cayuela
La galería de entrada a Cayuela
El pasamanos sobre el cañón de entrada
Nos volvimos a encontrar con viejos conocidos…
Avelino y María en uno de tantos trepes y destrepes
Aunque predominan las grandes galerías también nos encontramos con pasos estrechos
Espectaculares y curiosas estalgmitas, denominadas “hojas de sierra”
Cuerda fija para facilitar la trepada de acceso a la sala Oliver Guillaume
En tiempos de memoria histórica
Publciado por Pablo Solares - 16/10/08 a las 10:10:34 pmEn estos tiempos en los que se habla tanto de memoria histórica me he tropezado casualmente en mi disco duro con unas fotos que saqué el año pasado durante una visita a la Cueva las H.errerías, en las cercanías de Llanes, Asturias. Son fotos de pintadas en el interior de la cueva realizadas durante el periodo de la guerra civil o en los años inmediatamente posteriores, probablemente por personas que buscaron cobijo en su interior en aquellos tiempos aciagos.
En realidad hay un montón de pintadas en la galería final de la cueva:
Algunas de ellas anteriores al 36, como 1926…
… ó 1904.
De hecho, aunque con motivaciones muy diversas, el hombre lleva pintando en las H.errerías desde hace milenios, pues en la galería de acceso el río nos encontramos con una sorprendente muestra de arte paleolítico…
…que afortunadamente ha sido más o menos respetada por aquellos que dejaron sus nombres escritos en la otra galería en tiempos más recientes.
De bloques empotrados
Publciado por Pablo Solares - 08/10/08 a las 04:10:52 pmNo dejan de sorprender gratamente a ese niño que todos llevamos dentro, esas grandes masas rocosas de toneladas, pendiendo de forma inverosímil, desafiando la ley de la gravedad, empotradas entre paredes verticales labradas por la paciente labor de escoplo del agua… Quizá una de las maravillas más hermosas que nos regala esta hermosa naturaleza de los cañones y barrancos.
Canal de Moeñu, Picos de Europa
Foz de Viboli, Desfiladeru los Beyos
Foz de Tolivia, Desfiladeru los Beyos
Los Canalizos del Color, cuenca del ríu Piloña
Roca y Agua
Publciado por Pablo Solares - 03/10/08 a las 06:10:41 pmBajo tierra es el silencio, la quietud de lo mineral, el fluir incesante y paciente del agua gota a gota, el olor de la arcilla, la humedad del aire y, siempre, la oscuridad más absoluta. Bajo tierra está el reino de lo inexplorado, de lo oculto que espera ser revelado. La maravilla del territorio virgen, de la terra incognita por cartografiar, de los tesoros y secretos a descubrir. Ya no es posible la exploración en la superficie del planeta, no en una era de satélites orbitando, fotografiando, espiando; ya sólo nos restan sus entrañas, sus cavernas y sus simas. Bajo tierra es un territorio hostil donde lo vivo a duras penas medra y lo vegetal simplemente no tiene posibilidad de ser, un lugar donde el hombre, en cuanto cruza el umbral de la cueva, sabe que es un ser extraño, un extranjero osado que quizá no tenga el derecho de contemplar según qué misterios. Bajo tierra es la geometría caprichosa y excéntrica, vasta y ciclópea en ocasiones, y otras veces de minúsculos y delicados detalles.
En el cañón es la roca y el agua, también. Es la vena de la montaña, el curso furioso de fluir incesante en busca del valle. Es el reino de lo escondido, de lo misterioso, del contraluz y de la penumbra perpetua que sólo rara vez acuchilla un rayo de sol. En el cañón es el cambio perpetuo de la espuma que derraman las cascadas, el eterno y autodestructor desgaste de la roca de la marmita y del bolo que la corroe girando en una espiral infinita. Es la miseria del estiaje y el desenfreno de la crecida, el lugar donde convive el tronco centenario que camina lentamente hacia el valle a través de los siglos y la hoja caída y arrastrada vertiginosamente por la corriente, quizá detenida una tarde en la contra de una marmita. En el cañón el agua recién nacida en la montaña parece querer cobijarse del sol implacable, guareciéndose en lo más profundo y sombrío al amparo de las paredes que ha ido lentamente labrando, entre susurros o entre bramidos y rugidos, según su ánimo.
To pan hydor, dijo el sabio de Mileto: todo es agua. Y con esta frase comienza la historia de la filosofia occidental que nos cuentan los libros. Se olvidó de la roca, el viejo Tales. Yo no los concibo por separado: todo es roca y agua.
La espeleo y los barrancos son dos mundos que sé distintos pero que siento como una única pasión. El reino de lo escondido, el reino del agua y la roca y la sombra perpetua. El lugar escondido donde tantas veces moran los espíritus, el hogar del cuélebre y la xana si he de dar crédito a lo que decían mis mayores. Muchos no verán esta estrecha relación entre la espeleo y los barrancos, pero yo así la siento. Son distintas pero hasta cierto punto son la misma cosa. Y en aquello en que son distintas, sin duda se complementan. Las huellas de mi bota en el barranco son borradas de inmediato por el agua, las que dejo en la arcilla del fondo de alguna sima quizá sigan allí durante milenios.
© Ediciones Desnivel SL., Calle San Victorino,8 28025 Madrid - Tfno. 902 902 156 - E-mail: edicionesdesnivel@desnivel.es
© Librería Desnivel, Pza. Matute 6 28012 Madrid - Tfno. 902 24 8848. Abrimos las 24h en www.libreriadesnivel.com.
















